¿Por qué nos sentimos tan bien después de colorear o trazar formas geométricas?
La ciencia lo llama Estado de Flow (Fluir). Cuando nos enfocamos en tareas que requieren atención al detalle, como los mandalas, nuestro cerebro reduce la actividad en la zona encargada de la preocupación y el juicio.

Al trabajar también con geometrías sagradas (como la Flor de la Vida), estamos procesando armonía visual. Esto reduce los niveles de cortisol y mejora nuestro enfoque.
No es casualidad que busques estos motivos cuando estás estresada; tu sistema nervioso está pidiendo orden y equilibrio.
